ENTREVISTA A MARCOS MATUS: “Antes los humedales urbanos se veían como un lugar para tirar basura y eso hoy está cambiando”

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Marcos Matus, fotógrafo y cuequero valdiviano, nos cuenta del proceso de creación  del último calendario oficial de la Ilustre Municipalidad de Valdivia, dedicado a los humedales urbanos de la ciudad. Aquí un acercamiento a las experiencias, visiones y reflexiones que surgieron de ese proceso.

Marcos, cuéntame, ¿cómo surgió esto del calendario sobre humedales?

Fue algo que apareció de la nueva  administración de la municipalidad, ellos propusieron el tema de los humedales.  Me llamó la atención que fuera el mismo municipio quien lo pensara, pero me pareció bien. Así que ahí me metí.

¿Y cómo partiste?, ¿Qué hiciste?

Los primeros días anduve dando vueltas, me acompañé de un amigo que es ingeniero forestal y él me explicó algunas cosas, como la función de las terrazas, qué son los humedales y entendí que eran antiguos cursos de ríos.  Estuve con él dos días y fue realmente muy interesante. En ese momento decidí que en mi propuesta fotográfica incluiría primero que fueran humedales urbanos y luego, que el acceso a ellos  fuera mediante locomoción pública. Entonces todas las fotos del calendario fueron tomadas desde el área urbana de Valdivia y  llegué allí caminando, porque me baje de una micro o de un colectivo.

Es bien interesante, porque así pudiste acceder a lo que está abierto y disponible para todos.

Yo siento que el humedal está ahí. Está ahí, literalmente. Es una cuestión que se puede potenciar muy fácilmente. O sea, tan sencillo como hacer un circuito de miradores u observatorios de humedales urbanos desde la micro 3, por ejemplo. La micro 3 pasa por el Humedal Angachilla, Las mulatas, y después por la salida norte. Entonces súbete a la micro 3 y ve humedales.  Es súper fácil acceder a eso. En algunas partes, como Las Ánimas, son el patio trasero de una población y por eso el acceso es más sucio.

Están en todas partes, pero, ¿se usan?

A lo que llegué finalmente es a un tema mucho más esencial, por llamarlo de alguna forma. Sentí que el humedal es un espacio que no tiene que ver con el ser humano. Por definición está bajo la línea del horizonte. Tu no lo vez. Es mecánicamente, físicamente, muy económico reducir lo que tú no quieres ver, al humedal. Es fácil botar cuestiones ahí. Evidentemente no lo estoy justificando, pero se inscribe dentro de esa lógica. Es muy económico pensar que tú te estás deshaciendo de lo que no quieres ver en los humedales. Además el humedal es un límite. No lo puedes navegar, no lo puedes caminar, no lo puedes nadar, al menos los urbanos. Yo quedé con esa sensación, de que en la evolución, el humedal no participa del hombre.

¿Y viste gente?

No. Nunca vi gente, por ningún lado. La única excepción fue el Humedal Angachilla, que está pensado para que haya gente. Pero me dio la sensación de que no era un espacio público usualmente utilizado, sino más bien de cabros que se lo toman, y eso que escenográficamente es fantástico. Lo interesante es que los humedales están muy cerca, están al lado, para mucha gente están más cerca que el propio Parque Saval, por decirte algo.

¿De qué forma crees que sería posible eliminar esa distancia que señalas?

Yo creo que la clave es educación. Lo difícil, es que el humedal está asociado a conceptos negativos. Sinónimos de humedales: pantano, ciénaga, etc. El pantano es donde está el monstruo del pantano, la ciénaga es un lugar al que no puedes acceder, está siempre más allá, hay bichos raros, es feo. Entonces esta noción negativa está en el inconsciente, está en la cultura, y eso se puede ver. Pero en verdad es todo lo contrario. El humedal es algo positivo, algo para rescatar, algo que tiene mucho valor. Por ejemplo, desde un punto de vista estético un humedal es algo notable, es súper lindo. Pero además la belleza no es obvia. En el humedal el ciclo entre la vida y la muerte está muy presente, hay muchas cosas que se pudren. Pero según yo es muy bonito y está ahí. Mucha gente, quizás por nuestra cultura, en donde la muerte no tiene mucho que ver con la vida, probablemente le desagrada. Eso, que en el humedal el ciclo de la vida y la muerte está muy presente,  es algo lindo y me parece algo muy fácil de transmitir.

¿En tus recorridos pudiste ver flora, fauna o algo que te sorprendiera especialmente?

No vi fauna especialmente, pero yo presuponía que ocurriría eso, especialmente por la cercanía con lo urbano, y con estar yo en la ribera, no en el borde mismo, sino hasta donde podía estar por mis propios medios.  A mi modo de ver hay una riqueza que es estética, pero también es social. Me parece notable poder llegar a un lugar como éstos en micro. Y por lo mismo, pienso que está muy frágil, muy vulnerable. Algunos derechamente eran utilizados como basurales, con latas, bolsas, desechos.

Pareciera que el humedal es un invitado de piedra.

Eso es. Es un vecino. Por suerte ahora está la idea de que es un vecino deseable y eso se puede ver en la comunidad, pero es algo relativamente nuevo, y yo creo que tiene que ver especialmente por el conflicto de la celulosa. Antes de eso los humedales eran sólo cuestión de hippies, estudiosos y científicos. En cierto modo el conflicto abrió los ojos. Antes se pensaba que toda inversión era buena, que la industria, de por sí era algo positivo y eso cambió, y trajo consigo una revaloración de los humedales. Los humedales grandes se valoraban porque tenían un interés turístico. Pero antes los humedales chicos, los urbanos, se veían como un lugar para tirar la basura, y eso es lo que está cambiando.

A fin de cuentas, se nos olvida que Valdivia es un punto de tierra rodeado por agua.

Había un compañero en la Universidad que decía que Valdivia era una ciudad a punto de naufragar, y siempre la encontré una frase bonita, pero no la pude comprobar hasta que volé. Y ahí vi que efectivamente es así. Desde el aire tú ves más agua que tierra, lleno de humedales y cursos de agua, pero uno aquí no tiene esa percepción. Como que la tierra nos acomoda. Yo creo que hay que tratar de trabajar que somos eso, educar y romper con el paradigma que el espacio anegado es un espacio inútil y que tienes que rellenarlo para construir, que es una atrocidad. Debe ser todo lo contrario. Respetar los espacios. Justo como dicen sobre Huachocopihue, respecto a que cuando construyeron respetaron el bosque que había, y eso hace que hoy hayan arboles muy lindos. Con los humedales es lo mismo, hazte cargo y no te metas con ellos, respétalos. Pero eso requiere que la comunidad se dé cuenta, se empodere. Bueno, ahí está toda la cuestión, no puedes plantear ninguna idea si la comunidad no está comprometida con eso.



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